Desde el punto de vista del
ponente no debió de debatir. Ya que era una conferencia de su autoría que
estaba ya planificada para sus estudiantes, aunque pudo haber lidiado mejor con
la desafiante circunstancia. El historiador-negacionista iba claramente con la
intención de provocar y desconcertar a la ponente, por lo tanto, no era un
lugar ni una situación adecuada para un debate serio en condiciones necesarias.

Ahora bien, desde el punto de
vista de un internacionalista centrando la opinión en los debates, no debe de
negar la opción de debatir temas tan controversiales como lo fue el holocausto,
ya que esto lo que crea situaciones de autocensura que desemboca en crear temas
tabúes, no porque se evite hablar de un tema sensible, el tema desaparecerá.

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